Camino del Cid. GR y BTT

El valle del Jiloca es un corredor natural que vertebra esta parte de la cordillera Ibérica, apareciendo como la principal vía de comunicación. Se trata de un espacio natural muy humanizado, con extensos campos de cultivo y las principales localidades de la Comarca del Jiloca, pero que conserva una gran variedad de recursos y ecosistemas en torno al cauce del río.

Entre El Poyo del Cid y Luco de Jiloca, el valle adquiere una orografía bastante suave, con fuertes contrastes entre el fondo de la llanura y las vertientes. Los sedimentos permeables que rellenan el fondo de la depresión (gravas, limos y arenas, con algunas arcillas) permite la existencia de diversos acuíferos que afloran en la superficie. Son los denominados “ojos del Jiloca”, pues aportan la mayor parte del caudal del río. En torno a estas surgencias y en los márgenes del río Jiloca se originan humedales de gran interés, que constituyen una de las mayores singularidades y atractivos del valle.

CAMINO DEL CID. GR 160

El municipio de Calamocha es atravesado de norte a sur por el sendero de gran recorrido del Camino del Cid (GR 160) dentro de la ruta de Las Tres Taifas. Puede realizarse andando, en bicicleta de montaña o a caballo. Es una ruta de 308 km. que discurre entre Calatayud y Cella, siguiendo las referencias literarias del cantar del Mío Cid. El itinerario va paralelo al cauce del río Jiloca, siguiendo los sotos fluviales, desviándose al llegar a Monreal del Campo por las sierras de Molina y Albarracín. Se recomienda realizar 3 ó 4 jornadas en bicicleta, pero se pueden fragmentar en pequeñas etapas diarias si se hace andando. Es una ruta ideal para los amantes del patrimonio histórico-cultural y el medioambiental, con numerosos puntos de interés. Se puede sellar el salvoconducto en Calamocha, Lechago y El Poyo del Cid.

Desde la desembocadura del río Pancrudo, en el paraje de Entrambasaguas, el Camino del Cid enlaza con el anillo de Montalbán, un apéndice circular ideado para cicloturismo o rutas slow para vehículos. Encaminándose hacia la localidad de Lechago, sigue las correrías del Cid por Huesa y Montalbán a lo largo de 145 km., para regresar a la ruta principal en la localidad de Calamocha.

Más información:

  • Recorrido: Desde Ateca – Calatayud (Zaragoza) – Cella (Teruel).
  • Provincias: Zaragoza, Guadalajara, Teruel.
  • Kilómetros: 308 km aprox. (incluyendo el enlace Ateca – Calatayud de 15 km aprox.)
  • Jornadas recomendadas: 14 días (22 km / día aprox.)
  • Dificultad: Media

 

Descarga track:

Consulta el recorrido de las diferentes rutas en Wikiloc a través de los siguientes enlaces:

Descarga el mapa de su paso por Calamocha en PDF

Si deseas obtener más información, puedes acceder al sitio web del Consorcio del Camino del Cid.

La Comarca del Jiloca ha marcado una ruta BTT siguiendo gran parte del camino del Cid, desde San Martín del Río hasta Villafranca del Campo. Puedes consultar el recorrido en Wikiloc

CERRO DE SAN ESTEBAN

Protegiendo la localidad de El Poyo del Cid por su márgen occidental se alza, de forma aislada y contundente, el cerro de san Esteban. Se trata de una pequeña colina que prolonga los montes de Valdellosa, pero con una personalidad muy diferente. De entrada, se encuentra completamente deforestado a causa de la sobrexplotación humana, apareciendo como un montículo pelado, en el que solo resalta una ermita tradicional construida en la parte más alta.

La deforestación no es un proceso actual. En época romana se extendía por las laderas de este cerro una ciudad amurallada, posiblemente la desconocida Leonica, de la que se conservan algunos restos arqueológicos, cimentaciones y torres. Por su estructura y ubicación, con un amplio control visual sobre el territorio circundante, recuerda a Bilbilis. Sus ruinas debieron de servir de refugio en la Edad Media a Rodrígo Díaz de Vivar, el mío Cid, como aparece recogido en su cantar.

LAVADEROS DE LANA DE EL POYO DEL CID

Junto al antiguo lavadero de lanas de El Poyo del Cid, en el camino que comunica esta localidad con Fuentes Claras, encontramos un interesante soto fluvial compuesto por chopos de diferentes especies (Populus canescens y Populus nigra) en muy buen estado de conservación. Se extiende por un área de dos hectáreas, separadas por la línea de ferrocarril. Los árboles están acompañados de enredaderas y hiedras (Rubus ulmifolius y Hedra helix) que trepan por los troncos formando bellos constrastes.

En medio de este pequeño bosque podemos encontrar las ruinas del antiguo patio del lavadero de lanas del siglo XVII, en el que se aprecia sobre todo la gigantesca caldera utilizada para calentar el agua.

Descárgate la guía “Paisajes y senderos para tu gusto”:


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